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Josemaría Escrivá y el medio rural


San Josemaría alentó iniciativas evangelizadoras en todos los ámbitos de la sociedad. Uno de ellos fue el medio rural, que conocía bien, como se pone de manifiesto en sus escritos. Su primer destino pastoral fue una parroquia rural.

En la actualidad hay cientos de empeños evangelizadores promovidos por personas del Opus Dei entre las gentes del campo, repartidas por todo el mundo, que han nacido gracias a la oración y el estímulo de san Josemaría, con modelos y esquemas de funcionamiento muy diversos.


España

Desde comienzos de los años sesenta el fundador alentó a algunas personas del Opus Dei en España, para que buscaran, junto con sus amigos y otras muchas personas, nuevos caminos de progreso humano, profesional, social y económico a las personas que viven en el medio rural.

En 1967 varias personas –haciéndose eco de sus enseñanzas cristianas y movidos por el estímulo de Escrivá- comenzaron las Escuelas Familiares Agrarias (EFA) para la promoción del desarrollo rural, adaptando el modelo de las Maisons Familiales Rurales francesas a las necesidades del campo español.

Estas personas –entre las que se encuentran figuras de reconocido prestigio en la materia, como Felipe González de Canales- buscaron una alternativa válida a los jóvenes, para que no tuvieran que abandonar el medio rural y alcanzaran un nivel digno de vida. En las diversas iniciativas que promovieron les proporcionaban una intensa formación humana y si lo deseaban, también cristiana.

Yo fui testigo directo de los primeros pasos de la primera EFA española: Torrealba, en Córdoba. Conocí a sus promotores, que rompieron con la resistencia al cambio de los agricultores de aquella época y pusieron en marcha modelos muy innovadores en el campo cordobés primero, y luego en diversas zonas de España y del mundo.

El modelo EFA se expandió por toda la geografía española, y en la actualidad hay 36, situadas en diez Comunidades Autónomas y más de veinte provincias. A lo largo de estos años se han constituido más de cien asociaciones de agricultores en esas Escuelas Familiares Agrarias y casi cuarenta mil jóvenes han seguido cursos de Formación Profesional reglada. Más de setenta mil personas se han beneficiado de algún programa para desempleados o profesionales de desean mejorar su capacitación profesional.

Sus promotores destacan sobre todo este dato: nueve de cada diez antiguos alumnos siguen enraizados en su medio rural de procedencia.

Estas EFAS –que responden a una necesidad hondamente sentida en la sociedad española- tienen tres rasgos fundamentales:

  • Nacen como una iniciativa de asociaciones de agricultores.
  • Siguen una metodología de alternancia educativa, que permite a los alumnos simultanear sus estudios y atender a sus explotaciones agrícolas, familiares en su mayoría.
  • Es un proyecto de formación global, que engloba aspectos profesionales, humanos y sociales con una inspiración cristiana.

 

Las EFAS son una de las diversas formulaciones que existen entre las numerosas iniciativas que alentó san Josemaría para las personas del campo, aunque en algunos ambientes –como los urbanos- no sean, lógicamente, las más conocidas.


 

Colombia

Guatanfur es el nombre de una Escuela Familiar Agropecuaria (EFA) que comenzó su andadura en 1992 en la población cundinamarquesa de Machetá.

Se trata de un proyecto piloto que ha acomunado los esfuerzos de numerosas personas, fieles del Opus Dei y Cooperadores de la Prelatura. Su objetivo es proporcionar a los muchachos de la región la posibilidad de acceder a una educación que, sin sacarlos de su entorno, les ayude en su vida personal y familiar.

Para esto, Guatanfur ofrece un programa de estudios que combina la primaria y el bachillerato tradicional con una formación técnica agropecuaria que comprende asignaturas especializadas en el manejo agrícola y ganadero, brindando de esta manera a los alumnos una buena oportunidad de mejorar la calidad de los productos de sus parcelas o fincas familiares.

Laboratorios, viveros y corrales tecnificados, junto con salones y aulas de informática, son parte de la infraestructura de Guatanfur. Pero la preparación de los muchachos que allí estudian no se queda sólo en la parte académica y técnica, pues también incluye una sólida formación cristiana que les permite crecer de modo armónico e integral como personas.

La EFA Guatanfur es un proyecto que abarca todo el ambiente de sus estudiantes, y por eso considera importante contar con la participación de las familias. Así, dentro del proyecto de formación integral se ha previsto un programa para adultos –padres de familia y campesinos de la región– que se concentrará fundamentalmente en la preparación técnica agropecuaria, la formación humana y espiritual y la capacitación micro empresarial y asociativa en el ámbito del trabajo rural. Dentro de los objetivos en este campo está la búsqueda de cultivos alternativos y la aplicación de técnicas de explotación que hagan más eficiente y rentable el trabajo agrícola.

La sede definitiva de Guatanfur, tras diez años de actividad en unos locales provisionales, se inauguró el pasado 16 de enero. Para las familias fue un día de fiesta. La jornada comenzó con la consagración del altar del oratorio. Ofició la ceremonia Mons. Jorge Enrique Jiménez, Obispo de Zipaquirá y actual presidente del CELAM. Después se organizaron bailes y juegos regionales tradicionales.

La inauguración de Guatanfur sirvió también de marco para el “Foro sobre la Educación Rural”, con la presencia de funcionarios del Servicio Nacional de Aprendizaje, del Ministerio de Agricultura (SENA). Junto con Pedro Puig y Roberto García, directores de las entidades que agrupan Escuelas Familiares Agropecuarias de todo el mundo, los técnicos del SENA analizaron experiencias de otros países como Francia, España, Argentina y Brasil


Perú

Medio centenar de jóvenes de Lima y otras ciudades del país participaron en unas jornadas de promoción rural en el valle de Cañete que beneficiaron a más de 400 campesinas y un centenar de niños de escasos recursos. La actividad fue organizada por el Centro de Formación Profesional para la Mujer Condoray, que desde 1963 trabaja para mejorar el nivel de vida de la mujer en esta provincia.

Las universitarias realizaron un censo de 400 familias de la zona que servirá de base a estudios socio-económicos, encaminados a conocer las necesidades de cada pueblo y formular proyectos de desarrollo. El programa abarcaba también limpieza y mantenimiento de locales comunales, clases de formación humana para señoras y clases de higiene para los niños. Un equipo de jóvenes tuvo a su cargo las lecciones de catequesis para los más pequeños.

Las participantes se enriquecieron con esta experiencia, que les llevó a descubrir la necesidad de ser solidarias con las personas que sufren necesidades espirituales o materiales y de comprometerse con la construcción de un mundo más humano.

Desde 1987, más de 550 universitarias peruanas han apoyado los programas de desarrollo rural de Condoray, que han beneficiado a más de 4.000 niños y 2.800 campesinas.

 

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