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Josemaría Escrivá. Viajes de catequesis por España y América


 

1970. Primer viaje a América: México

San Josemaría estuvo en México desde el 15 de mayo al 22 de junio de 1970, y del 16 al 24 de mayo hizo una novena en la Basílica de Guadalupe. En los días siguientes habló de Dios a miles de hombres y mujeres, entre ellos muchos indígenas, venidos de diversos estados de México.

Acudieron a escucharle desde Canadá, Estados Unidos, de países de América Central, Puerto Rico, Venezuela, Colombia y Argentina.


 

1972. Viaje de catequesis por la Península Ibérica

 

Desde el 4 de octubre al 30 de noviembre de 1972 estuvo en diversas regiones y ciudades de la Península Ibérica: Pamplona, Bilbao, Madrid, Oporto, Andalucía, Valencia y Barcelona.

De mí, que soy sacerdote de Jesucristo —decía el 28 de octubre en el barrio de Vallecas de Madrid— no esperéis más que palabras cristianas. Yo no sé hablar más que de Dios, porque mi oficio es ése.

“Recuerdo —escribe Javier Echevarría— que en varios de aquellos encuentros, a la vez numerosos y entrañables, trató con frecuencia de la confesión, de la maravilla del perdón de Dios que se manifiesta en este sacramento”.

Visitó en esos viajes algunos conventos de clausura, para pedir que rezaran por sus intenciones.

Les decía a unas Carmelitas descalzas de Cádiz: Son muchos los conventos y monasterios, en todo el mundo, que tienen con nosotros esta unión espiritual. Nos hacen participar de sus bienes espirituales, que son tantos, y nosotros les hacemos partícipes de nuestro trabajo apostólico. Por eso, me siento entre vosotras como un hermano entre sus hermanas.

 


1974. Segundo viaje de catequesis por América

 

En 1974 realizó su tercer viaje de catequesis por América, desde el 22 de mayo al 31 de agosto. Tuvo encuentros personales y multitudinarios en Brasil, Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Venezuela.

Al ver determinados panoramas de pobreza y marginación, recordó a los que le escuchaban las exigencias del compromiso cristiano en toda su radicalidad, previniéndoles ante una espiritualidad individualista e indiferente a la suerte de los demás.


Brasil

En Brasil —dijo en uno de sus primeros encuentros en este país en el que estuvo desde el 22 de mayo al 7 de junio— hay mucho que hacer, porque hay gente necesitada de lo más elemental. No sólo de instrucción religiosa —hay tantos sin bautizar—, sino también de elementos de cultura corriente. Los hemos de promover de tal manera que no haya nadie sin trabajo, que no haya un anciano que se preocupe porque está mal asistido, que no haya un enfermo que se encuentre abandonado, que no haya nadie con hambre de sed y de justicia, y que no sepa el valor del sufrimiento.

A los que podían ayudar especialmente a esas personas menos favorecidas desde el punto de vista económico, les insistía:


Hay que intensificar las labores con obreros y campesinos. Hemos de ayudarles, con calor humano y afecto sobrenatural, a que adquieran la cultura necesaria para que puedan sacar de su trabajo más fruto material, y lleguen a mantener la familia con mayor desahogo y dignidad. Para eso no hay que hundir a los que están arriba; pero no es justo que haya familias que estén siempre abajo
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Chile

En Santiago de Chile —donde residió desde el 28 de junio al 9 de julio— tuvo veinticinco encuentros de catequesis, muchos de ellos multitudinarios, con preguntas y respuestas. Atendió además a un buen número de familias y mantuvo más de veinte reuniones y sesiones de trabajo con personas del Opus Dei. Alentó a los chilenos a entenderse entre sí; a respetar las opiniones ajenas; a superar las fracturas sociales con sentido de solidaridad y sensibilidad cristiana.


Perú

Tuvo que cambiar sus planes de viaje, ya que en Perú contrajo una grave afección pulmonar que le obligó a guardar cama. Días después, no repuesto del todo, quiso seguir predicando, aunque hablar le suponía mucho esfuerzo.


Ecuador

Llegó el 1 de agosto a Ecuador. En Quito le afectó gravemente el mal de altura. Los médicos le aconsejaron que suspendiera sus actividades y regresó a Roma.


 

1975. Tercer viaje de catequesis por América

 

Estuvo de nuevo en tierras americanas, por tercera y última vez, desde el 4 al 23 de febrero de 1975.


Venezuela

Viajó a Venezuela, a pesar de su delicado estado de salud.

“Su alma —comentaba Álvaro del Portillo— tiraba del cuerpo de un modo asombroso; la parte espiritual predominaba de tal manera sobre la parte somática que, no obstante su edad madura, le permitía esa actividad desbordante (...) durante la segunda y la tercera catequesis en América. Nadie puede entenderlo de otra forma”.

Guatemala

El 15 de febrero, con el parecer favorable de los médicos, partió para Guatemala, donde cayó enfermo a los pocos días de su llegada. Tenía mucha fiebre y afonía. Los médicos diagnosticaron los comienzos de una broncopulmonía y el 22 de febrero, tras unos días de reposo, tuvo que interrumpir con su catequesis y regresar a Roma.

El cardenal de Guatemala quiso acompañarle hasta el aeropuerto, y antes de salir, en el oratorio de un centro del Opus Dei, le pidió, de rodillas, la bendición, consciente de que era la bendición de un sacerdote santo: “En la presencia de Jesús Sacramentado y de estos hijos suyos —le dijo—, no me muevo de aquí hasta que no me dé la bendición”.

El fundador le dio la bendición y pocos minutos después partió por última vez de tierras americanas.

 

José Miguel Cejas

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