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Recordando a Conceso

Conceso Sobradillo, sacerdote agregado del Opus Dei


Charlando, en plena montaña


Una placa para un amigo y compañero

 

En memoria de Conceso Sobradillo Casado, Abogado y Sacerdote, Bercero 8 de abril de 1962- Castes (Francia) 15 de agosto de 2005. Espéranos ahí arriba. Tus amigos.

"Las palomas, conejos y peces, que de su respectivo criadero pasaren a otro perteneciente a distinto dueño, serán propiedad de éste, siempre que no hayan sido atraídos por medio de algún artificio o fraude."

Artículo 613 del Código Civil

 

Este es uno de los recuerdos que sus antiguos compañeros de profesión han dedicado al sacerdote del Opus Dei Conceso Sobradillo, fallecido en accidente de circulación a los 45 años de edad cuando se dirigía a Colonia para atender a grupos de jóvenes de Valladolid que asistían a la Jornada Mundial de la Juventud.

La placa, colocada en lo alto del monte, refleja la aceptación cristiana de su muerte, que conmocionó a tantas personas que le apreciaban y querían. No falta un rasgo de alegría y buen humor, que evoca su afición por la naturaleza y la montaña.

Alegre y abierto

"Todos coinciden -escribía el redactor de La Razón, al hablar de su fallecimiento-: era un ser lleno de esperanza, de ímpetu. Alegre y abierto. Que quería y era querido. Un hombre convencido de lo verdadero y grande de su ministerio sacerdotal".

Conceso había sido ordenado hace cuatro años por Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, en el santuario de Nuestra Señora de Torreciudad. Cultivó -señalaba el periódico- la "alegría de vivir y su capacidad para sacar a la luz lo más humano y lo más cercano. Lo más gozoso de la fe y la realidad cristiana. Para responder con libertad a los retos y desafíos de la mujer y el hombre de hoy.

«Siempre con entusiasmo, siempre con coraje, para proclamar la verdad del Evangelio y comprometerse con ella», en palabras del arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez a este periódico, quien recibió la noticia en Alemania, donde se encuentra junto a cientos de jóvenes de Castilla y León.

Jesús Casero, que fue colega suyo durante diez años en el ejercicio de la abogacía, destacó " la riqueza humana y el cariño con que atendía a todos. Su profesionalidad y su compromiso, que quedó de manifiesto con su participación entusiasta para impulsar la Agrupación de Abogados Jóvenes de Valladolid".

Con varios prelados, durante una Jornada Teológica

«Cuando cambió la toga por la sotana -explicaba Casero- , lo hizo no porque estuviera desencantado con su profesión, sino porque había recibido una vocación superior, la del sacerdocio». El arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez, destacó que su trágica y temprana muerte, suponía un duro golpe para todos, tanto por la eficaz tarea que desempeñaba, como por el empuje que suponían para todos su talante esforzado, capacidad de sacrificio y preparación».

 

Un premio que sólo uno encuentra de vez en cuando

"Hace unos veinte años Conceso Sobradillo se incorporó al Colegio de Abogados de Valladolid -escribía Carlos Gallego en El Norte de Castilla- y desde entonces nuestro colectivo profesional no fue el mismo de antes. Fue mejor.

Además de su solvencia técnica y de su rigor en el ejercicio de la abogacía, su vitalidad y su alegría revolucionaron el Colegio, poniéndose en todas las iniciativas que jalonaron su curso durante los diez años siguientes: impulsó decisivamente la renaciente Agrupación de Abogados Jóvenes, protagonizó los trabajos preparatorios de las celebraciones del IV Centenario de su fundación (1992) que propiciaron su intensa presencia social vinculada a la ejemplar memoria de sus fundadores (...)

Cuando mejor le iban las cosas nos dijo que abandonaba la abogacía para entregarse por completo a su vocación religiosa, y se marchó a la Universidad de Navarra para estudiar la carrera de Teología. Cuando venía por Valladolid comprobábamos su entusiasmo por el estudio de las Escrituras o del hebreo, y aceptaba entrar en la polémica sin hurtar nunca el rostro y con el más exquisito respeto ante tan frecuentes diferencias como surgían.

 

Después de terminar la carrera, en el verano del 2001 se ordenó sacerdote en Roma, a donde le acompañaron un nutrido grupo de compañeros encabezado por nuestra entonces decana Carmen Vela (cuya igualmente prematura pérdida tan recientemente también hemos llorado).

En septiembre de ese año atendimos su invitación a la primera misa que celebraba en Valladolid entre su gente delbarrio de Las Delicias, y a su lado nos tuvo a decenas de compañeros, al punto que pareció una celebración colegial más.

A lo largo de estos últimos cuatro años, Conceso Sobradíllo ha sido el capellán oficioso del Colegio, celebrando todos sus actos litúrgicos (...) Incluso para quienes nos encontramos tan distantes de sus creencias, el encuentro con Conceso Sobradillo constituyó un premio de esos con que solo muy de vez en cuando se topa uno en la vida. Nunca le agradeceremos suficientemente que él se prestase a encarnarlo".


 

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