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Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

 


Esta es mi explicación, formulada mediante preguntas y respuestas rápidas, basadas en lo que conozco, he visto y leído acerca de esta Sociedad Sacerdotal.

A las personas que deseen tener un conocimiento más profundo, les sugiero que pregunten directamente a los sacerdotes de esta Sociedad o pidan información en los centros donde se lleva a cabo esta labor.

Ofrezco una síntesis de mis lecturas sobre el tema:


¿Qué es?

 

  • Es una asociación de clérigos (es decir, de personas del estado clerical: diáconos, sacerdotes o presbíteros)
  • Está intrínsecamente unida al Opus Dei: es decir, es inseparable del Opus Dei.
  • La Iglesia ha recomendado vivamente este tipo de asociaciones y sociedades en diferentes documentos: en varios textos del Concilio Vaticano II y en el Código de Derecho Canónico. 

¿Quién la fundó y cuándo?

  • San Josemaría Escrivá, el 14 de febrero de 1943, en Madrid.

¿Quiénes la componen?

Hay diversidad de socios, según su incardinación. Están:

  • Los clérigos del presbiterio dela Prelatura del Opus Dei —que son socios natos—, y pueden ser:
    • Coadjutores (los agregados de la Prelatura que se ordenan sacerdotes)

    • Numerarios (los numerarios de la Prelatura que se ordenan sacerdotes).

      Estos clérigos del presbiterio de la Prelatura del Opus Dei están incardinados al Opus Dei (es decir, dependen del Prelado del Opus Dei).
  • Los presbíteros y diáconos diocesanos, que pueden ser:
    • Supernumerarios
    • Agregados

 

Estos supernumerarios y agregados de la Sociedad Sacerdotal están incardinados en numerosas diócesis del mundo y sólo dependen de sus respectivos Prelados, los obispos diocesanos, que son sus únicos superiores eclesiásticos.


¿Cuándo entran a formar parte de esta sociedad los numerarios y agregados de la Prelatura?

 

  • En cuanto se ordenan diáconos.

 

¿Quién preside esta Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

  • El Presidente es el Prelado del Opus Dei. En la actualidad, Javier Echevarría.

¿Para qué se adscriben estos sacerdotes como socios de esta Sociedad Sacerdotal?

 

  • Para lo mismo que se incorporan los fieles al Opus Dei: para recibir formación, atención y ayuda espiritual.

 

  • El Opus Dei ayuda a esos sacerdotes paraque toda su vida se oriente a la caridad pastoral, nacida de la caridad pastoral de Cristo, con quien han sido configurados, por el don del Espíritu Santo, en el acto sacramental de la ordenación.

 

  • El carisma del Opus Dei les alienta a ser testigos de contemplación; aalcanzar la santidad en el ejercicio de su trabajo –su ministerio sacerdotal-, según la ascética propia del Opus Dei; en el seno de las comunidades cristianas a las que atienden como sacerdotes.
  • Siguen los mismos pasos de incorporación jurídica, tras ser admitidos -admisión, oblación, fidelidad - que todas las personas del Opus Dei.

¿De quien dependen los socios agregados y supernumerarios?

 

  • Los diáconos y presbíteros que se asocian a la Sociedad Sacerdotal siguen incardinados en su propia diócesis. Es decir: la adscripción a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz no incorpora al presbiterio de la Prelatura a esos presbíteros y diáconos diocesanos, agregados y supernumerarios.

 

  • Por tanto, estos socios dependen sólo de su obispo, también en lo que se refiere a su trabajo pastoral; y dan cuenta y responden de ese trabajo, lógicamente, sólo a su obispo.

¿Por qué a unos se les llama agregados y a otros supernumerarios? ¿Son grados?

 

  • No son grados. Estas denominaciones sirven sólo para indicar las circunstancias concreta de unos y otros: no significan una mayor o menor generosidad, y mucho menos, un “grado” de entrega, de afán de santidad o de trabajo pastoral para llevar la Buena Noticia del Evangelio.
  • Hay muchas circunstancias entre los sacerdotes, aunque, en ocasiones,los cristianos de a pie tendemos a englobar de forma genérica, como si todos fueran curas de parroquia. Entre los sacerdotes hay profesores universitarios; capellanes de barcos; etc, unos no se mueven de un lugar; otros viajan constantemente para atender a emigrantes.

Algunos perfiles de algunos de estos sacerdotes, mediante las necrológicas publicadas en Romana:

 

Ronald Fischer nació el 26-II-1939 en Liptitz (Alemania) y fue ordenado sacerdote en Fulda en 1965. Desde 1971 hasta 1977 y de 1980 a 1991 trabajó en la Diócesis de Alta Jurua, Brasil, atendiendo sobre todo a enfermos leprosos, y como párroco de inmigrantes alemanes. Pidió la admisión en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en 1986. De 1991 a 1994 trabajó en Lisboa, y regresó a Alemania tras enfermar de leucemia. Los últimos años de su vida los pasó como párroco de Eckweisback, diócesis de Fulda. Falleció el 10-VII-1998.

Alain-Marie David de Vinzelles nació en París, el 21-XI-1915. Licenciado en Ciencias Físicas, fue ordenado sacerdote el 29-VI-1943. Durante muchos años fue también profesor en varios liceos. Solicitó la admisión como Supernumerario en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en 1983. Falleció en París, el 25-IV-2001, a la edad de 85 años, tras una larga enfermedad cardíaca.

Luís da Fonseca Antunes. Nació el 27-XI-1920 en Pousos, Leiria (Portugal). Era el más joven de once hermanos, de los cuales cinco fueron sacerdotes y una religiosa. Fue ordenado sacerdote en 1945. Pidió la admisión como Agregado de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en 1958. Trabajó como párroco en la Vila Nova y en Sobral de Mortágua. En momentos conflictivos de la vida nacional, sufrió persecución y calumnias, que supo perdonar con generosidad. Falleció en Coimbra el 8-XI-1999

Pancras Kahindi Charo nació el 7-IV-1960 en Kilifi (Kenia). Fue el primer católico en su familia. Ordenado sacerdote en 1990, desarrolló su ministerio en varias parroquias de la zona costera de Kenia. En 2000 obtuvo el doctorado en teología moral en Roma. A su vuelta a Kenia, en febrero de 2001, fue nombrado profesor y director espiritual en el seminario nacional de San Matías Mulumba. Murió en un accidente de tráfico el 27-X-2001, cuando volvía al seminario después de asistir a medios de formación. Destacó por su celo apostólico y su alegría.

Louis Scaramellini. Nació el 15-XI-1901 en Seraucourt-le-Grand (Aisne, Francia). Ordenado sacerdote el 29-VI-1927, fue –entre otras tareas pastorales– Vicario General de la diócesis de Soissons y Protonotario Apostólico. Solicitó la admisión en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz en 1993, a la edad de 91 años. Falleció en Braine (Aisne) el 29-XI-2001, dos semanas después de haber celebrado los 100 años en compañía del Obispo de Soissons y de muchos sacerdotes de la diócesis.

 

Como estos sacerdotes hay miles en todo el mundo. Estos nombres –agregados, supernumerarios- desean indicar sólo que los sacerdotes agregados de la Sociedad de la Santa Cruz buscan la santidad en su trabajo (el ejercicio de su ministerio) viviendo el carisma del Opus Dei de forma semejante a como la viven los agregados de esta Prelatura; y los sacerdotes supernumerarios de modo similar a como la viven los supernumerarios del Opus Dei.

 Esa expresión –de modo similar- es sólo un modo de decir, que alude a la diversidad de circunstancias personales.


¿Qué necesita un diácono o un sacerdote diocesano para hacerse socio de esta sociedad Sacerdotal?

 

  • Una vocación; una llamada específica de Dios; una conciencia clara de que su camino es buscar la santidad según el carisma del Opus Dei.

 

  • Esta llamada comporta algunas disposiciones y actitudes personales. Entre esas disposiciones están las siguientes:

 

-- caridad pastoral, que se concreta en amor a la Diócesis.

-- espíritu de comunión con los miembros del presbiterio diocesano.

-- obediencia y veneración, real, con hechos, al propio obispo.

-- piedad sacerdotal, que lleva a vivir la contemplación en la acción.

-- deseos de ser alma de oración y de Eucaristía.

-- estudio habitual de las Ciencias Sagradas.

-- celo por la salvación de las almas.

-- espíritu de sacrificio y de abnegación.

-- conciencia de saberse enviado para la comunidad cristiana.

-- trabajar en comunión, promoviendo el diálogo entre las diversas sensibilidades y espiritualidades del tejido eclesial.

-- esfuerzo en promover vocaciones sacerdotales.

-- afán por cumplir bien con los encargosdel propio ministerio.

 


 

¿En qué se ayuda a estos sacerdotes?

 

  • Se les ayuda, fundamentalmente, a ser fieles a Cristo en el desempeño de su trabajo y en su caridad pastoral, que brota del Sacrificio eucarístico, que es el centro y la raíz de toda la vida del presbítero, como enseñó el Vaticano II.

 

  • Se les desea ayudar también a que sean piadosos, alegres, apostólicos, con sentido un deportivo en su vida interior que les lleve a comenzar y recomenzar con humildad. A que sean esos sacerdotes santos que desea y necesita el Pueblo cristiano.

 

  • Como recordó Juan Pablo II, el sacerdocio ministerial, conferido por el sacramento del orden y el sacerdocio común de los fieles, aunque sean diferentes esencialmente entre sí, y no sólo de grado, están coordinados recíprocamente entre sí. Eso no lleva aque el sacerdocio ministerial signifique de por sí un mayor grado de santidad respecto al sacerdocio común de los fieles, sino que por medio del sacerdocio ministerial los sacerdotes reciben de Cristo en el Espíritu un don particular para ayudar al Pueblo de Dios a ejercitar con fidelidad y plenitud su sacerdocio común.

 

  • Se fomenta especialmente la unión de cada uno con su propio obispo y se les estimula vivamente en el espíritu de comunión y fraternidad con los demás sacerdotes.

 

  • Se les ofrecen medios de actualización teológica y pastoral.

 


Algunas actividades formativas para sacerdotes del clero diocesano, tomados de Romana

 

Moergestel, Holanda. Día de estudio para sacerdotes diocesanos

 

“Encubrir la verdad pro bono pacis, es una forma de “nuevo clericalismo” que hay que combatir, dijo el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero. El Cardenal pronunció dos conferencias el pasado 15 de marzo en el Centro de Conferencias Zonnewende (Moergestel, Holanda), con ocasión de un día de estudio sobre el tema: “El sacerdocio para la eternidad en este tiempo”.



La sesión introductoria de ese día corrió a cargo del Cardenal Adriano Simonis (Arzobispo de Utrecht y presidente de la Conferencia Episcopal de Holanda). En su intervención, dijo que «es importante tener presente a la Iglesia Universal como organismo jerárquico, para superar las limitaciones que lleva consigo la propia cultura. Al final del segundo milenio hemos llegado a un entorno cultural donde la autoridad se basa en la democracia. En este ambiente los católicos que respiran estos aires democráticos (de abajo hacia arriba) pueden llegar a tener síntomas de asfixia ante esta misión de la Iglesia “de arriba hacia abajo”. Pero el sacerdocio, continuó el Cardenal Simonis, es un don de Dios que nos obliga a acentuar el movimiento de arriba hacia abajo».


El Cardenal Castrillón siguió ahondando en esa idea. El sacerdote, señaló, tiene que considerarse como una instancia crítica ante el mundo y, cuando haga falta, ante sus fieles, aunque esto vaya contra la cultura reinante del pacto.


El sacerdote ha de estar convencido de que él ha sido elegido por Dios, y no hacerse dependiente del “aplauso de los fieles”, dijo el prefecto de la Congregación para el Clero. «La busca de consenso a toda costa es una gran tentación, una nueva forma de clericalismo que hay que combatir».


Según el Cardenal Castrillón, la ideología de los años sesenta, que llevaba a considerar que todo es “moldeable”, es también responsable de que muchos, incluso sacerdotes, durante los años posteriores al Concilio Vaticano II, tuviesen la idea de que podían continuar reformando la Iglesia. Más adelante recordó que hay que tomar muy en serio la actuación del Espíritu durante el Concilio. Esto significa que querer mantener la situación preconciliar es tan equivocado como seguir cambiando la Iglesia postconciliar según los propios deseos y gustos”.



Valencia (España) 3º Diálogos de Teología


Las Jornadas “Diálogos de Teología”, organizadas por la Biblioteca Sacerdotal Almudí, se celebraron en Valencia entre los meses de febrero y mayo. Los temas de este año han girado en torno a la espiritualidad sacerdotal, la fundamentación de la moral y el diálogo interreligioso. Las diferentes sesiones fueron seguidas por casi doscientas personas.


En febrero abordaron la cuestión de la fundamentación de la moral José Noriega, profesor de ética de la Universidad de San Dámaso de Madrid, y Aurelio Fernández, catedrático emérito de Teología Moral. Mons. Gil Hellín, Secretario del Consejo Pontificio para la familia, intervino en otra sesión hablando sobre diversas cuestiones morales en torno al matrimonio. Sobre la clonación embrionaria hubo interesantes análisis por parte del profesor Bellver, de la Universidad de Valencia, y del Profesor Pérez Soba, de la Facultad de Teología de San Dámaso.


En marzo intervino Mons. Carlos Amigo, Arzobispo de Sevilla, quien habló sobre la espiritualidad sacerdotal. Le acompañó el profesor Francisco Lucas Mateo Seco, de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, quien expuso diversos puntos sobre la Teología del sacerdocio.


Sobre el Diálogo interreligioso dirigieron los coloquios el profesor José Morales, de la Facultad de Teología de Navarra y el profesor Sánchez Nogales, de la Facultad de Teología de Granada, centrándose en el estudio de la Declaración Dominus Iesus, al igual que el profesor Francisco Conesa, Pro-vicario de la diócesis de Orihuela-Alicante.

La clausura tuvo lugar el 30 de abril con la intervención de D. Saturnino Gamarra, Presidente de la Facultad de Teología del Norte de España, que centró su intervención en la santidad sacerdotal. También intervino Mons. Juan Esquerda Bifet, profesor de la Universidad Urbaniana de Roma, que disertó sobre las asociaciones sacerdotales.



¿Y en la vejez?

  • Cuando les llega la vejez a los sacerdotes agregados y supernumerarios de esta Sociedad Sacerdotal, el Opus Dei se ocupa de completar las tareas de ayuda material y espiritual que la diócesis hace con sus sacerdotes; y del mismo modo que cuida humana, espiritual, económica y materialmente de los socios numerarios y coadjutores cuando no pueden valerse por sí mismos, se preocupa de estos sacerdotes agregados y supernumerarios, en todos los aspectos, para que estén bien atendidos humana, médica y afectivamente; para que no pasen penurias materiales, ni sientan el peso de la soledad.
  • Lógicamente, esta ayuda depende y está en función de las peculiaridades de cada caso particular; de la situación de las familias; de si estos sacerdotes tienen o no parientes que puedan atenderles, etc.

 

¿Qué vínculo contraen estos socios agregados y supernumerarios de esta Sociedad Sacerdotal?

 

  • Es un vínculo de carácter asociativo. No tienen ninguna obediencia interna en el Opus Dei.
  • Se comprometen exclusivamente a guardar y vivir los propios reglamentos, que se refieren sólo a su vida espiritual.

 

¿Qué medios de formación cristiana reciben y cómo se organizan?

 

  • Son medios son muy similares a los medios de formación que reciben los fieles laicos de la Prelatura del Opus Dei:

 

    • charlas ascéticas.
    • clases de carácter doctrinal, teológico, etc.
    • retiros mensuales.
    • ejercicios espirituales, una vez al año.

    • acompañamiento espiritual habitual y constante.

 

Cada uno de estos sacerdotes se procura personalmente, por su cuenta, los medios comunes de formación prescritos por el derecho de la Iglesia para los sacerdotes y los que manda y recomienda su obispo.

Los medios de formación de esta Sociedad se organizan de modo que no interfieran en el cumplimiento de los ministerios y encargos pastorales que hayan recibido de su obispo.


¿Puede haber interferencias de autoridades?

 

  • No hay interferencias, ni problemas de doble obediencia, porque la única autoridad de los presbíteros y diáconos diocesanos (supernumerarios y agregados) es la de su obispo, del que dependen única y exclusivamente.

 

  • Por esa razón, la coordinación de las actividades de formación, de acompañamiento espiritual, etc., de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz compete siempre al director espiritual (de la delegación, de la comisión, etc.). El director espiritual no es un cargo de gobierno y dirección en la Prelatura.

 

  • Fue el propio fundador quien estableció que se hiciera esa coordinación de este modo –por medio del director espiritual y no por medio de un director-, para que quedara claro que no hay superiores eclesiásticos dentro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz para los socios Agregados y Supernumerarios.


¿Cuántos sacerdotes y presbíteros diocesanos (supernumerarios y agregados) de la Sociedad Sacerdotal hay?

 

  • Alrededor de 2.000. En Romana se encuentra abundante información sobre este particular.

¿Los seminaristas pueden formar parte de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

  • Sólo pueden formar parte cuando han recibido el diaconado, si ven en su alma que Dios le pide que se entreguen en este camino; que es su vocación.
  • Mientras son seminaristas pueden solicitar ser aspirantes a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

 


¿Hay sedes para esa formación?

 

Como se acostumbra a hacer en el Opus Dei, a la hora de dar la formación, se intenta acomodarse a las circunstancias de cada uno. Con frecuencia se hacen viajes para atender a estos sacerdotes en su propio pueblo, lugar de trabajo, residencia, etc., cuando no pueden desplazarse por sus obligaciones pastorales u otras razones.

Lo habitual, por lo que yo he visto, es que estos sacerdotes acudan a alguna sede o punto de encuentro, para recibir algunos de esos medios de formación cristiana. En la actualidad hay Ateneos, Bibliotecas Sacerdotales, Foros, etc. en muchas ciudades del mundo donde se da esa formación.

Cito algunos centros que pueden servir de botón de muestra, en tres grandes ciudades españolas.

 

 

 

José Miguel Cejas

 

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