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Escrivá ante los honores, los títulos y las condecoraciones



Estos son algunos nombramientos rechazados por Escrivá:

 

  • Capellán palatino


En los comienzos del Opus Dei, varias personas le aconsejaron que opositara a alguna cátedra de universidad, para que no fuera "un simple cura de a pie".

Escrivá les dijo: "Si yo me limito a ser sacerdote cien por cien, habrá muchos otros sacerdotes cien por cien, habrá muchos buenos católicos que serán catedráticos, empleados o campesinos hombres y mujeres, que servirán fielmente a la Iglesia como cristianos cien por cien."

Se entrevistó en una ocasión con san Pedro Poveda, que se convertiría pronto en uno de sus grandes y más íntimos amigos. El fundador de la Institución teresiana le sugirió, para ayudarle:


- Podría pensar en el cargo de capellán palatino honorario.


-Y eso ¿qué es?


Cuando supo los beneficios que le repondría, Escrivá le preguntó si aquel cargo le daría derecho a encardinarse en la Diócesis de Madrid, que era lo que necesitaba para sacar adelante el Opus Dei en aquellos momentos


- No, eso, no.


-Entonces, no me interesa.


A san Pedro Poveda le admiró esa reacción, porque para muchos sacerdotes de aquel tiempo, formar parte del clero de la Casa Real suponía un gran honor.

 

  • Canónigo de la Catedral de Cuenca


En esos mismos años, un pariente de su familia, don Cruz Laplana, obispo de Cuenca, le ofreció una canonjía en la catedral de esa ciudad.

Escrivá la rechazó, a pesar de que ese cargo le hubiera resuelto muchos problemas económicos y materiales que soportaba. No pensaba en sí mismo, sino en la Iglesia, y en hacer el Opus Dei. Continuó siendo un sacerdote de Madrid, pobre y sin medios, con una misión universal por delante.

 

  • Una propuesta del Cardenal Herrera Oria


El 11 de febrero de 1933, rechazó una propuesta de Angel Herrera Oria, recién nombrado presidente de la Acción Católica Española, para que fuera director de la Casa del Consiliario, de Acción Católica, donde el cardenal deseaba reunir a lo más selecto del clero secular español.

Allí podría influirapostólicamente en sacerdotes de relieve y ese cargo podía ser – como lo fue, de hecho- un camino para llegar al episcopado.


- Piense, don Josemaría -le dijo el Cardenal Herrera- que en esa casa reuniré a los mejores sacerdotes de España y que le ofrezco ser su director...


- No, no. Agradecido –dijo Escrivá- pero no acepto: yo debo seguir por el camino que Dios me llama. Además no acepto por eso mismo que usted me dice: porque en esa casa se reunirán los mejores sacerdotes de España. Y es evidente que yo no valgo para dirigirles.

 

  • Rumores


Después de la guerra civil española, le llegaron rumores de que deseaban nombrarle obispo. Pidió permiso a su confesor -don José María García Lahiguera- para hacer voto de no aceptarlo.

García Lahiguera le dijo que para eso debía contar con el consentimiento del obispo de Madrid. Escrivá fue hablar con el obispo el 19 de marzo de 1941.

"El señor obispo no me da el permiso -anotó Escrivá en sus Apuntes-. Y me disgusta de verdad."

 

  • Nombramiento de Prelado doméstico


Poco después de la aprobación pontificia del Opus Dei en 1947, Álvaro del Portillo solicitó a la Santa Sede, como Procurador General del Opus Dei, que nombraran Pelado doméstico al fundador.

 

A Mons. Montini, futuro Pablo VI, que conocía a Escrivá, la idea le pareció bien y la hizo suya. Del Portillo no le había dicho nada antes a Escrivá, porque conocía bien su humildad, y temía que no le dejase actuar.

Cuando el asunto ya estaba resuelto, y se lo dijo, el fundador decidió no aceptar esa distinción.

Del Portillo logró convencerle haciéndole ver que con designación mostraba de modo aún más patente la secularidad del Opus Dei, algo que en aquellos momentos el fundador deseaba que quedase especialmente clara para sacar adelante la Obra.

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