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Paseando por el Puente de las Flores


 

 


En este día soleado de un mes de junio que no acaba de decidirse a convertirse en verano, Inma, una farmaceútica valenciana, cuenta, paseando por el Puente de las Flores, que por razones de trabajo tiene que viajar con frecuencia por diversos países del mundo, como tantas jóvenes ejecutivas de nuestros días,

Explica que en cada uno de esos lugares procura ejercer su profesión con la mayor competencia, esforzándose por vivir y ser Opus Dei, es decir: tratando de trabajar con mentalidad de servicio y de solidaridad con todos, buscandoel sabor y el color de Dios en las circunstancias de cada día, ya se encuentre en Munich, Singapur o Santiago de Chile.

No es demasiado difícil, explica. Sus palabras evocan las enseñanzas de san Josemaría a los cristianos: "Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres".

Recordaba el santo que el mundo no es malo, porque ha salido de las manos de Dios, "porque es criatura suya, porque Yaveh lo miró y vio que era bueno"; y señalaba que cualquier modo de evasión de las honestas realidades diarias significa para los hombres y mujeres del mundo algo opuesto a la voluntad de Dios.

Y decía a los trabajadores de nuestro tiempo, a mujeres como Inma, que Dios les llama "a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día".

 

 


San Josemaría habla del Opus Dei

 

 


 

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