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La caña


 


 


En cuanto ven que la profesora se aleja, estas alumnas de clase de pintura del Club Diemal dan rienda libre a su expresividad artística (es decir, se pringan las manos de pintura azul y blanca: no sé qué pensará la profesora) y comienzan a expresar manualmente ante la cámara sus opiniones sobre el Club Diemal, al que asisten varias tardes a la semana.

El periodista, después de darse una vuelta por el club, concluye lo mismo que ellas: este club, en el que estas muchachas se forman con la misma libertad y espontaneidad con la que se expresan artísticamente, es realmente la caña.

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