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La soledad del corredor de fondo


 


Existen soledades "famosas" y conocidas, como la soledad del corredor de fondo; pero hay muchas otras soledades, mucho más comunes y no por eso menos acuciantes y dolorosas.

Felfo, un joven estudiante valenciano, miembro numerario del Opus Dei, habla en este vídeo de la soledad de tantos universitarios que viven, estudian y se divierten aparentemente entre multitudes, pero que, de hecho, a la hora de la verdad, están solos.

Su amigo Nacho está de acuerdo con él, y anima a abrir el corazón en esas situaciones y contar lo que nos sucede a una persona que nos pueda ayudar.

Es una experiencia universal: muchos problemas humanos se resuelven -o comienzan a resolverse- cuando se comparten con los demás, cuando rompemos nuestro caparazón de egoísmo y se los contamos a la persona oportuna pidiendo ayuda.

Porque todos, sin excepción, necesitamos de los otros; necesitamos ayuda.

 


 

San Josemaría
Comentario a la VI Estación del Via Crucis
Escribe San Pedro: por Jesucristo, Dios nos ha dado las grandes y preciosas gracias que había prometido, para haceros partícipes de la naturaleza divina (2 Pet I,4).

     Esa divinización nuestra no significa que dejemos de ser humanos... Hombres, sí, pero con horror al pecado grave. Hombres que abominan de las faltas veniales, y que, si experimentan cada día su flaqueza, saben también de la fortaleza de Dios.

     Así nada podrá detenernos: ni los respetos humanos, ni las pasiones, ni esta carne que se rebela porque somos unos bellacos, ni la soberbia, ni... la soledad.

     Un cristiano nunca está solo. Si te sientes abandonado, es porque no quieres mirar a ese Cristo que pasa tan cerca... quizá con la Cruz.

 


Para saber más:

¿Qué es el acompañamiento espiritual?


 

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