Parece increíble. Mientras habla, sentada en su mesa de profesora en el Colegio Guadalaviar de Valencia, Belén Garrido va construyendo entre sus dedos, velocísimos, con el papel, la figura de un pavo real.
¿Habilidad o arte, más bien? Las dos cosas.
Y las dos cosas se necesitan -y muchas más- en la apasionante tarea de la educación. Educar lleva a alcanzar unas metas mucho más altas que transmitir un conjunto de conocimientos de Química.
Hay muchas personas capaces de enseñar Química. Pero Belén se propone algo más apasionante: educar personas y acompañarlas en sus dificultades, enseñándolas a madurar como personas, estimulando su libertad y su capacidad para amar a los demás. |