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José Varela, coruñés,
Presidente de una cooperativa agraria
en Galicia

José Varela Segade nació en 1932 en una pequeña aldea gallega de la provincia de La Coruña. Después de aprender el oficio de carpintero, contrajo matrimonio a los 26 años. En 1965 emigraron a Alemania. Al cabo de diez años regresaron a su aldea de origen, donde compraron unas tierras para explotación agraria. Es miembro supernumerario del Opus Dei.

En la actualidad es socio fundador y presidente de una cooperativa agraria, integrada por más de 600 cooperativistas. También es socio fundador de Artesanos Queseros de Galicia, y forma parte del Consejo de dirección de una Escuela Familiar Agraria desde su creación, y del Consejo de dirección de las Escuelas Familiares Agrarias de Galicia.

Recientemente, la falta de mano de obra en su explotación familiar, le llevó a unirse a otros vecinos y como conocedor del mundo cooperativo, constituir una sociedad de explotación comunitaria de tierras y ganado, que está dando sus primeros frutos.

“Conocí el Opus Dei –cuenta Varela- a mi vuelta de Alemania, a través del sacerdote de la parroquia, que es de la Obra. Empecé a asistir a los medios de formación en casa de Luis, un buen amigo mío, y al poco tiempo, en 1980,me hice del Opus Dei.

La vocación significa mucho en mi vida, sobre todo la posibilidad de formarme, humana y espiritualmente, ya que al tener que emigrar siendo joven no había tenido esa oportunidad. Hasta ese momento casi mi única preocupación era sacar adelante la familia.

En la Obra encontré a otras personas que me ayudaron en la formación humana, pero también y, sobre todo, en el terreno espiritual.

Por eso yo les digo a mis amigo que lo mismo que el espíritu del Opus Dei me ayudó a salir adelante espiritualmente en unos momentos difíciles, también les ayudará a ellos. Y les digo también que además de preocuparse por sacar materialmente adelante la familia, tienen que preocuparse por lo más importante, que es su formación humana y espiritual.

Que no sirve de nada, si además de proporcionarles recursos y oportunidades a tus hijos, no procuras hacer de ellos buenas personas y buenos cristianos.

 

- Usted forma parte de las Escuelas Familiares Agrarias desde su origen en Galicia. ¿Qué son estas escuelas y qué finalidad tienen?

- La EFA es una organización educativa que lleva aparejados los valores cooperativos enfocados a la formación y capacitación de la juventud agraria.

Son centros de formación profesional y de formación cristiana dirigidos a gente del campo. Es precisamente esto, lo que el Opus Dei ha venido a recordar: que la formación profesional vale poco sino va acompañada de la formación humana y espiritual. Son muchas las familias que han pasado por la EFA, y puedo decir que al cabo del tiempo, se nota esa huella en la formación integral de todas ellas.

Yo procuro transmitir en esas Escuelas la formación espiritual y humana que recibo en la Obra, empezando por mi familia. Por eso, he procurado que mis hijos y mis nietos participen de la formación que proporcionan las EFAs y puedo decir que casi todos ellos han ido pasando por sus distintas actividades educativas y formativas.

En general esas familias conservan la piedad propia de la gente del campo. Tradicionalmente eran gentes humildes y trabajadoras, con una gran preocupación por todos, especialmente por los mayores. Existía un concepto de familia amplia, en la que convivían padres, abuelos, hijos y nietos.

Es necesario mantener estos valores, que han permitido que muchas personas salgan adelante a pesar de los pocos medios que han tenido. Hoy hay más posibilidades de todo tipo, pero es necesario conservar las raíces. De ahí la gran importancia que tiene una formación como la que proporcionan las EFAs, ya que conjuga esos valores con otros propios de nuestra época, tan necesarios los unos como los otros.

Coincidiendo con la festividad de San Isidro, organizamos cada año una Misa patronal en la cooperativa a la que suelen asistir muchos socios, acompañados de sus familias, aproximadamente unas 1.200 personas.

 

- ¿Qué rasgo resaltaría de San Josemaría ?

Su tenacidad y su perseverancia. Dedicó toda su vida a la Obra, y en ningún momento se rindió, a pesar de las dificultades que tuvo que superar. También destacaría su fe y su buen humor. Al principio, me ayudó mucho “Camino” por su estilo directo y asequible para todos los de la familia.

Yo tengo una familia numerosa, en la que conviven tres generaciones, ya que vive con nosotros una hija casada, con sus cinco hijos. Por eso procuro mantener un ambiente familiar de preocupación de unos por los otros, de piedad, de sobriedad, intentando -como nos recordaba San Josemaría- hacer de mi casa un auténtico hogar cristiano.

 

 

Santiago, 25 de enero de 2007

 

 


 


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