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Yoshida Nazuna, Cooperadora del Opus Dei:
"hay una alegría en el cristianismo que yo no imaginaba"



"Recuerdo muy bien -recordaba Álvaro del Portillo, primer sucesor del fundador del Opus Dei- que desde el comienzo de mi vocación, en 1935, el Padre me animó a estudiar japonés, y así lo hice aunque con resultados poco fructíferos.

Nuestro Fundador tenía una predilección particular por el Extremo Oriente, y cuando, al fin, en la posguerra, fue posible iniciar establemente el trabajo de la Obra allí, se puso contentísimo.

Cuando llegó la primera carta de sus hijos de Japón, escribió en el sobre: ¡La primera carta de Japón! Sancta Maria Stella Maris, filios tuos adiuva! (Santa María, Estrella del Mar, ayuda a tus hijos).

Desde entonces, al despachar la correspondencia, si había carta de Japón, abría el sobre y la dejaba aparte. Ponía las demás cartas en un montón y las leía después conmigo. Pero la primera que leía siempre era la de Japón: aquellos hijos ocupaban un lugar especialísimo en su alma, porque estaban en un país maravilloso, con una lengua tan difícil, y en el que la mayor parte de la gente no conoce todavía a Cristo".


Muchos japoneses, cristianos o no, colaboran en la actualidad en la difusión del mensaje de paz y de alegría de san Josemaría en su país.


Yoshida Nazuna, cooperadora del Opus Dei, recordaba en este sentido:

"En este Japón con tanto desarrollo material, se van perdiendo los valores espirituales. Y es esto, precisamente, lo que he descubierto en el Opus Dei: desde virtudes como la puntualidad, la flexibilidad, la comprensión y el valor del calor humano; hasta un espíritu de libertad y de alegría que yo antes de recibir la fe, no imaginaba en el cristianismo.

También he aprendido el valor de los sacramentos, y ahora procuro asistir a la Santa Misa, no sólo los domingos, sino algunos días más en la semana."


 

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