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Relatos de Palestina

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LOS MARRANOS DE GERASA

 

 

 

Les respondió: Id. Y ellos salieron y entraron en los cerdos (Mt 8,33)

 

 

Calmada la tempestad, alcanzaron la otra orilla del lago. Sobre el punto exacto de arribada ha habido opiniones diversas; disputant auctores, suele decirse. San Mateo habla de tierra de gadarenos (8,28), mientras que San Marcos (5,1) y San Lucas (8,26) transcriben gerasenos (todavía complica más el asunto el nombre de gergesenos, legible en algunos manuscritos griegos de San Lucas, probable corrección debida a Orígenes y adoptado por la Neovulgata).

La explicación más admitida es que, sencillamente, nos encontramos en las cercanías de dos ciudades de la Decápolis, Gadara y Gerasa, territorio habitado principalmente por gentiles de origen griego y sirio. No es que ambas poblaciones estuvieran pegadas al lago, sino a unos cuantos kilómetros; no obstante, el distrito respectivo podía llegar hasta el borde mismo de las aguas.

Tampoco es problema que el ganado gadareno o el geraseno se moviera por amplios espacios: nada le extraña a quien -pongamos por caso- recuerda cómo descendían en otoño los pastores roncaleses con el rebaño lanar desde los valles pirenaicos, por vericuetos y cañadas, hacia el mejor clima y los pastizales de la Bardena, en la linde sur de Navarra con Aragón.

Entonces ocurrió el encuentro de Jesús con el endemoniado, un sujeto con las carnes maceradas por el roce con breñas, aristas de roca y malezas; embravecido, furioso, capaz de asaltar al caminante que se aventurara a transitar por aquellos andurriales donde moraba (en la ribera oriental hay una empinada pendiente que acaba junto al lago, y cerca unas cavernas que bien podían servir de tumbas: el refugio del poseído).

 

Cristo plantó cara al demonio, que, más que demonio, era multitud de esa especie, legión (referencia a la legión romana, que agrupaba a unos seismil soldados; pero la cuadrilla de diablos tenía poco de la marcialidad y disciplina castrenses y mucho de horda vandálica, anárquica y montaraz). Los diablos se achantaron, al modo de la raposa, que sabe hacerse la mosquita muerta cuando le conviene, y le rogaban: si nos expulsas, envíanos a la piara de cerdos (Mt 8,31); así, con una vocecilla que era toda ella mansa resignación.

Debió ser espectáculo notable presenciar cómo se arrancaba y aceleraba la hermosa piara de marranos. San Marcos habla de unos dos mil (Mc 5,13). Lo cierto es que los marranos comenzaron por adoptar un trotecillo propio de su origen y estirpe: plas, plas, plas; después, el trote, facilitado por la pendiente, se fue aligerando hasta convertirse en franco galope, para acabar en carrera a tumba abierta en dirección al talud.

Pocas veces se habrá contemplado sobre la faz de la tierra fenómeno tan singular: dos mil bicharracos embalados, frenéticos, levantando polvo con las pezuñas, resoplando, gruñendo, jadeando, todos juntos hacia un precipicio. Parece que hasta oímos el restallar de las abombadas panzas contra el agua: diez, veinte, cien..., y ya hemos perdido la cuenta; los cuerpos se sumergen, desaparecen de la vista, y en la superficie del lago tan sólo quedan unas burbujas. Luego, ni eso siquiera.

Los porqueros, qué iban a hacer, salieron corriendo en dirección opuesta, a dar aviso a los dueños de la infortunada piara de la catástrofe acaecida.

Es cosa sabida que el demonio hace su labor y se multiplica aquí y allá. San Pedro asegura que el adversario, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar (1 Pdr 5,8). Está como el púgil a la espera de que el contrincante descuide un poco la guardia, y deje un resquicio por donde conectar el sopapo a la mandíbula. Los hombres, cuando le dan facilidades (que ésa es otra: San Agustín compara al demonio con un perro mordedor, pero atado), comienzan a adquirir un trotecillo corto: plas, plas, plas; después, imponen a su paso mayor ritmo; al final, enloquecen en una carrera vertiginosa, y enfilan el precipicio.

El demonio, que es legión, no abandona fácilmente sus presas. Va aumentando su compañía; triste compañía, por cierto.

 

 

 

 

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